



Hoy te vi en la lejania.
Distante, seria, gris como el día
que nos lleva entre sus lágrimas.
Navego por su cauce,
intentando dirigir la nave
entre la turbulentas aguas
que me lleven a ti.
Intento no caer exhausto
sobre la manta rojiza
que los árboles crean a sus pies
poniendo fin a mi camino.
Transporto el arco iris,
que hará terminar la tormenta,
y coloridas pinturas para dibujarnos
sobre un fondo azul celeste.
Mi fin...
Llenarnos la vida de color,
que la alegría se funda con nosotros
en un abrazo sin fin.
Navego sin disimular mi entusiasmo,
sin rendirme ante aguas revueltas
o trampas que nos trae esta oscuridad.
Allí, al fin, veo la luz.
Cegadora, aunque atractiva...
Aguas tranquilas, sedantes, diría yo.
Una media luna dibuja el final.
Media luna sonriente color marfil.
Llegué, obtuve por lo que luché...
La media luna que veo
siempre en tí.
