jueves, 3 de julio de 2008

La rosa amada



El rocío por sus pétalos cae,
llora por su amor,
el jardinero de raíz la cortó.
Espléndida y hermosa,
como todas las rosas,
el jardinero se la llevó.
Ella marchitándose quedó,
no hay savia que la recupere,
ni lluvia que la aliente.
Su tallo débil quedó,
el rocío de nuevo apareció
porque su amada esplendida,
de la mano del jardinero huyó.
Sus pétalos carnosos ya no son,
el tallo doblado permanece,
ante el peso que sostiene,
y la pena que tiene.

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